Monday, April 28, 2014

Familia González víctima de la paranoia gubernamental




La noche del sábado fue allanado un apartamento en Macaracuay por funcionarios del SEBIN. Del lugar fue llevado detenido por los funcionarios ll señor  Rodolfo González, de 64 años, padre de mi amiga y colega Lissette González, profesora y exdirectora de la Escuela de Ciencias Sociales de la UCAB.

En la madrugada, la señora Josefa de González, de 67 años, se acercó al Helicoide a informarse sobre la situación de su marido y fue también detenida.

La residencia de Ivette González, hermana de Lissette, también fue allanada esta madrugada del lunes.

Al señor González se le imputan cargos graves: “instigación al odio” y “financiación del terrorismo”.  Será presentado ante el juez junto a su esposa hoy lunes.

La defensa de la familia Gonzáles ha sido asumida por la Fundación por los Derechos y Equidad Ciudadana (Fundeci).

El atropello a la familia González es sólo uno, aunque grave y cercano, de los muchos que se han cometido este fin de semana, incluyendo el arresto de menores de edad a quienes supuestamente se pondrá en libertad bajo “fianza” de 100 unidades tributarias.

Lo más preocupante es la ligereza con la que el gobierno usa términos como “terrorismo”, tan cargados de violencia simbólica, para caracterizar a los que protestan, de manera violenta o no. Así, el mismo Ministro de Relaciones Interiores Miguel Rodríguez Torres, se refiere a los detenidos este fin de semana, incluyendo a menores, por haber participado en “actos terroristas”.

Respecto a las difíciles circunstancias por las que atraviesan Lissette González y su familia, replico y suscribo por completo el comentario de nuestra amiga común Verónica Zubillaga:

El padre de mi queridísima amiga y colega Lissette González, Profesora de Sociología de la UCAB y hasta hace poco Directora de esa Escuela, fue detenido ayer por funcionarios del SEBIN (Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional) en un allanamiento a su vivienda. Es un señor de 62 años, su esposa de 67 años (la madre de Lissette) fue también detenida esta mañana cuando fue a visitarlo. De acuerdo a Lissette, los cargos supuestos son “incitación al odio y financiamiento al terrorismo”.

Es evidente que en esta Venezuela Bolivariana Madurista resultan devastadoras las desigualdades entre los ciudadanos y los funcionarios de la Guardia Nacional Bolivariana, ante la violencia simbólica del Estado, como apunta a P. Bourdieu, en su facultad de designar, calificar y todas las consecuencias reales que ello conlleva. Al Señor González, sexagenario, proveniente de una clase media en franco declive, se le podría acusar de “financiamiento al terrorismo” es decir, de ayudar con fondos a terroristas individuales o a organizaciones terroristas!! Mientras que en días pasados, la Defensora del Pueblo, con su tono pausado, defendió por qué a los funcionarios no se les puede acusar de “tortura” sino más bien de “tratos crueles”, lo que simbólicamente es mucho menos vergonzoso para el poder. Para unos el exceso y la hipérbole, para otros la banalización de sus actos.

Mis colegas y amigos saben que estoy en contra de las guarimbas [el cierre de calles en las urbanizaciones de los sectores medios, en medio de la agitación de barricadas con incendios, deshechos, daños al patrimonio público], que yo misma he padecido de esa violencia, pero el uso desmedido de la fuerza militar en manifestaciones, sin mediar palabra, es inédito; la desproporción en la manera de calificar los actos de unos y otros insoportable. El exceso de la presencia militar ya es sofocante. Esperemos atentos que el Sr. González tenga derecho a un debido proceso. Mañana es la audiencia

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